Hoy no twittees, hoy comparte música

Twittear con el mismo hashtag que otros tantos y tantas millones de usuarios todavía no nos ha sacado de ninguna guerra, ni ha paralizado el dolor de quienes la sufren. Como si fuéramos una máquina programada, imitamos de forma sistemática al de al lado para sentirnos dentro de la misma burbuja, dentro del mismo caos que el mismísimo ser humano ha originado, en la mayoría de las ocasiones. Caos, vorágine, llámalo como quieras. ¿Cuántas injusticias llamadas a cometerse por quienes no quiere amar ni quieren ser amados, ni toleran la existencia de un amor ajeno? ¿Cuántas?

Conozco a alguien que no hace desaparecer las guerras, pero sí las insonoriza muchas veces. Alguien que aparece siempre por sorpresa porque tiene algo que decirte, como mamá y papá. Alguien o algo que ha sosegado desde tiempos inmemorables el dolor de quienes han vivido su propia guerra, saliendo de ella siempre con la piel contaminada y una factura más larga que un rollo de papel de váter.

La música no entiende de bombas, misiles, ni de idiomas ni razas. Tampoco de orientaciones sexuales. La música habla. Esa es su función, hablar. No para ser oída sino para ser escuchada. La música es esa clase de periodista que cuando ocurre un suceso inesperado e impactante dice lo que todos estamos pensando y no hemos sabido verbalizar. Es el juez que antes de dictar sentencia mira a los ojos de la víctima y le advierte que todo irá bien. Es el vidente que lee la mano y miente al propietario de ésta porque prefiere evitarle el sufrimiento por adelantado.  La música es el idioma universal, que incluso aquellos que no toleran la paz e implantan su propia dictadura en la tierra y en la vida de las personas hasta llegar a la asfixia, incluso ellos…la entienden.

 

Por eso, y por muchas otras razones  hoy no twittees, hoy comparte música. Porque es la única forma que tenemos de que ella retumbe en las cabezas de los que quieren apagar voces, pretenden señalar amores, todavía, prohibidos, y siguen condenando la democracia con violencia. Que la música siga poniéndole el foco a los que hacen rotar el mundo y deje en la sombra a los que lo paralizan. Quiero dejarte parte de ‘Mi Fe’ en esta causa, para que inicies tu propia revolución, la única que debería existir, la de la música.  A ti, que sé que me escuchas, feliz día internacional de la paz.